ACV1.jpg

ACCIDENTE CEREBROVASCULAR

AUTORA: LUZ NEDYS ESCUDERO DÍAZ

Excelente trabajo, te felicito... NOTA: 4,8
INTRODUCCIÓN
imagesCA7GNMNQ.jpg
Un accidente cerebrovascular es una afección grave que ocurre cuando se reduce el aporte de sangre al cerebro. Si el aporte de sangre es insuficiente o nulo, las células cerebrales comienzan a morir. Esto puede provocar daños cerebrales y posiblemente la muerte.
Los accidentes cerebrovasculares son emergencias médicas y un tratamiento inmediato es esencial, porque cuanto antes se haga menor es la probabilidad de que se dañe el cerebro.
Existen dos tipos principales de accidentes cerebrovasculares: isquemia y hemorragia. La causa de la isquemia cerebral es un coágulo sanguíneo que detiene el aporte de sangre. La causa de una hemorragia cerebral es la rotura de un vaso sanguíneo que transporta sangre al cerebro, lo que provoca daños cerebrales.

El Accidente Cerebro Vascular (ACV), definido por la Organización Mundial de la Salud como la disminución brusca o pérdida de la conciencia, sensación y movimiento voluntario causado por la rotura u obstrucción de un vaso sanguíneo del cerebro (Ministerio de Salud, Gobierno de Chile, 2006), está considerado como una de las llamadas epidemias emergentes de las enfermedades crónicas no transmisibles, siendo la segunda causa principal de muerte sobre los 60 años y la quinta causa principal de muerte entre los 15 y los 59 años a nivel mundial (World health Organization, 2007).

La importancia del accidente cerebrovascular (ACV) radica en que representa la tercera causa de muerte en el mundo occidental, después de la patología cardíaca y de las neoplasias.

Definiciones:
· Se entiende por accidente cerebrovascular (ACV) la "aparición rápida de signos clínicos de una afectación foimagesCAZYGBD1.jpgcal o global del funcionamiento cerebral, que dura más de dos horas o que produce la muerte, sin que exista más causa aparente que el origen vascular"(OMS).
· También se define como "lesión vascular del cerebro que provoca un déficit neurológico de más de 24 horas o la muerte" (Birkett, 1998).
· Según la Organización Mundial de la Salud, el ACV se define como “ la instalación aguda o rápida de signos clínicos que reflejan una disfunción focal ( y en ocasiones global ) del cerebro, de causa vascular y que tienen una duración mayor de 24 horas “.
· Se define pues el ACV como un síndrome clínico caracterizado por síntomas rápidamente crecientes, señales focales y a veces globales (para pacientes en coma), pérdida de función cerebral, con los síntomas durando mas de 24 horas o conduciendo a la muerte, sin causa evidente a excepción del vascular.
· Se denomina ictus, accidente cerebrovascular o apoplejía a la lesión neurológica aguda que se produce como consecuencia de los procesos patológicos que afectan a los vasos sanguíneos.
· La enfermedad cerebrovascular o accidente cerebrovascular (ACV) es descrita como la interrupción del flujo sanguíneo a cualquier parte del cerebro.
· El término Accidente Cerebro Vascular (ACV) es utilizado para definir clínicamente una disfunción neurológica aguda de origen vascular caracterizada por la instalación brusca (en segundos) o al menos rápida (en horas) de síntomas y signos correspondientes al daño de un área focal del cerebro.
· La Enfermedad Cerebro Vascular (ECV) es una patología que afecta a los vasos sanguíneos que suministran sangre al cerebro. A esta enfermedad también se le conoce como ictus, apoplejía, infarto cerebral, ataque cerebral, embolia o trombosis cerebral. Los dos últimos términos, no obstante, se refieren más a bien a distintas causas del ictus. En francés se conoce como Accident Vasculaire Cérébral o Maladie Cérébro Vasculaire. En inglés se conoce de una manera más dura como stroke, que quiere decir golpe.
· El ACV o Ictus se caracteriza por un déficit neurológico ocasionado por la disminución del aporte sanguíneo cerebral de forma anormalmente brusca. Con la presencia de: trastornos motores, trastornos de la percepción, trastornos sensitivos, trastornos de la comunicación, trastornos emocionales, psicológicos y de la conducta.



Antecedentes:

imagesCA55UR11.jpg

El Accidente Cerebrovascular (ACV) es la instauración repentina de un déficit neurológico de mecanismo vascular. El 20% es debido a hemorragias primarias, entre ellas las hemorragias subaracnoidea, lobular hipertensiva y cerebrales profundas. Un 80% están relacionadas con la isquemia; el tejido encefálico isquémico pierde rápidamente su función pero puede permanecer viable, con posibilidad de recuperarse, durante horas. En los países desarrollados el ACV se sitúa como la tercera causa de muerte detrás de las cardiopatías y el cáncer y es la primera causa de incapacidad en adultos. La pérdida de horas laborales y la prolongada hospitalización que requieren estos pacientes durante su recuperación hacen que el impacto económico producido por estas enfermedades sea uno de los más devastadores en medicina.





Etiopatogenia:
Los factores que pueden causar la aparición de un ACV son hipertensión arterial (HTA), diabetes, obesidad, dislipemias, discrasias sanguíneas, tabaquismo, hipertrofia ventricular, infarto de miocardio, fibrilación auricular, insuficiencia coronaria; asimismo, el temperamento iracundo, expresión de hostilidad, patrón de conducta tipo A, edad avanzada. Lo favorecen ciertos hábitos de conducta, como el consumo de tabaco, alcohol, anfetaminas o cocaína, o algunas medicaciones. (Selnes, 2002).

Signos:

El accidente cerebrovascular se produce en forma rápida. La mayoría de las personas presentan dos signos o más.
Los signos más comunes son:

· Entumecimiento o debilidad súbitos de la cara, los brazos o las piernas
(especialmente de un laSIGNOS.jpgdo del cuerpo)
· Dificultad súbita para ver con un ojo o ambos
· Dificultad súbita para caminar, mareos o pérdida del equilibrio
· Confusión o dificultad súbita para hablar o comprender el habla
· Dolor de cabeza intenso y súbito sin causa conocida

Las mujeres pueden tener síntomas únicos:
· Dolor súbito en la cara, los brazos o las piernas
· Hipo súbito
· Náuseas súbitas (sensación de malestar estomacal)
· Cansancio súbito
· Dolor de pecho súbito
· Falta de aire súbita (sensación de que no tiene suficiente aire)
· Latidos fuertes o acelerados súbitos



ACV.jpg





ETIOLOGÍA
Según su etiología un ACV tiene dos variantes: isquémicos y hemorrágicos.
· ACV isquémico: causado por coágulos sanguíneos:
1. Trombosis cerebral: oclusión de un vaso sanguíneo debido a una alteración en las paredes de los vasos que llega a interrumpir de forma efectiva el riego sanguíneo.


cerebrovascular1.jpg


2. Embolia cerebral: trastorno oclusivo que ocurre como consecuencia de que un material extraño, de origen cardiaco o no cardiaco, es trasportado por el sistema arterial y al llegar a un vaso más pequeño obstruye el paso del flujo sanguíneo.
· ACV hemorrágico: causado por rotura de vasos sanguíneos:

1. Hemorragia parenquimatosa: Es una colección hemática dentro del parénquima encefálico producida por la rotura vascular con o sin comunicación con los espacios subaracnoideos o el sistema ventricular. Su localización más frecuente es a nivel de los ganglios basales aunque también puede presentarse a nivel globular y troncoencefálico.
2. Hemorragia subaracnoidea: Extravasación de sangre en el espacio subaracnoideo directamente.



1. 1
LAS CAUSAS:
Las isquemias cerebrales ocurren cuando los coágulos de sangre obstruyen el flujo de sangre al cerebro. Los coágulos suelen formarse en puntos de las arterias que se han estrechado. A medida que envejecemos las arterias se estrechan, pero determinados factores de riesgo pueden acelerar este proceso peligrosamente. Estos factores son: tabaquismo, tensión arterial alta (hipertensión), obesidad, régimen alto en colesterol y diabetes.
Las hemorragias cerebrales aparecen cuando se rompe un vaso sanguíneo del cerebro. La causa principal es la tensión arterial alta que puede debilitar las arterias cerebrales y hacer que sean propensas a partirse o romperse (reventarse). Los factores de riesgo de la tensión arterial alta son: obesidad, consumo excesivo de alcohol, tabaquismo, falta de ejercicio físico regular y estrés. Una hemorragia cerebral también puede ser consecuencia de un traumatismo en la cabeza (una lesión).


CRITERIOS DIAGNOSTICO Y DIAGNOSTICO REFERENCIAL
La evaluación temprana del ACV permite la fórmula de un diagnostico preciso y rápido. Como cualquier emergencia médica la primera prioridad en evaluar un paciente con sospecha de ACV es identificar y tratar cualquier complicación que amenace la vida. Una vez el paciente esté estable, aplicamos un enfoque sistemático hacia el diagnóstico. Esta evaluación inicial debe considerar si nos encontramos ante un suceso vascular.
El diagnóstico depende de una historia precisa, observamos si los síntomas neurológicos son focales, si el inicio de los síntomas ha sido súbito; lo cual nos indica una causa vascular. Pero las presentaciones pueden variar, ocasionalmente los síntomas no se localizan fácilmente, pueden ser positivos y muchos pacientes describen síntomas que evolucionan sobre horas o días.
También hay que considerar en el contexto que ha ocurrido el ACV es infrecuente en gente joven; La falta de factores de riesgo debería hacernos más escépticos sobre un diagnóstico de ACV.
El diagnóstico preciso en la fase hiperaguda (menos de 6 horas de evolución) es frecuentemente difícil porque los síntomas y las señales pueden cambiar rápidamente. La introducción de terapias agudas que son administradas dentro de esta corta fase de tiempo sugiere la importancia de un diagnóstico preciso y temprano. Cuando se alcanza el diagnóstico de ACV se evalúa cual es la parte del cerebro que se lesiona. Es importante distinguir entre un ACV hemorrágico e isquémico, desde el punto de vista de la gestión, pronóstico y prevención secundaria. En principio el sistema que utilizamos para diferenciarlos es el TAC, la punción lumbar puede ser útil para confirmar la hemorragia subaracnoidea.
En el TAC la sangre intracerebral aparece como una área de alta densidad en un primer momento, pero en adelante disminuye para que las lesiones aparezcan eventualmente como isodensas o hipodensas; siendo pues indistinguible de los infartos. El TAC en la fase hiperaguda de un ACV isquémico es frecuentemente normal aunque pueden haber cambios sutiles. Los infartos se ven fácilmente en el TAC después de unos días o en la fase donde pueden llegar a ser bien definidos. Un TAC temprano puede identificar con seguridad una hemorragia intracerebral, pero la distinción entre una hemorragia intracerebal primaria, y la transformación hemorrágica de un infarto es difícil.
La Resonancia Magnética Nuclear es probablemente mas sensible que el TAC para detectar el ACV, particularmente el infarto lacunar y en fosa posterior. La RMN puede ayudar a diagnosticar la hemorragia intracerebral meses o años después del suceso cuando el TAC muestra una sola área hipodensa indistinguible de un infarto. Pero el TAC permanece como la principal técnica en pacientes con ACV.

Evaluación inmediata.
A. Lo mas precoz posible. Tener en cuenta que hay enfermos que son derivados a un servicio de urgencias como ACV encubriendo otras patologías y al contrario.
B. Exploración inmediata de: permeabilidad de vía aérea, constantes (tensión arterial., frecuencia cardiaca y temperatura), nivel de conciencia, exploración neurológica básica (pupilas, reflejos oculomotores, respuesta a estímulos verbales y dolorosos)
C. Historia clínica completa:
• Exploración general: auscultación cardiopulmonar, exploración del cuello, auscultación y palpación de pulsos carotideos, PVY) y abdomen, así como extremidades.
• Exploración neurológica exhaustiva y sistemática.
D. Ante todo paciente con un déficit neurológico focal, de instauración reciente y de probable etiología vascular, debemos plantearnos:
• Valorar si el proceso es realmente vascular.
• Si es de naturaleza isquémica o hemorrágica.
• Si es isquémico diferenciar, si es trombótico o embolígeno.
E. Manejo inmediato:


• reposo absoluto.
• coger vía venosa con
suero salino.
• realizar extracción de analítica sanguínea: Hemograma, pruebas de coagulación, urea, glucosa e iones.
• ECG.
• Rx de torax.
• TAC. Diferencia de forma clara procesos hemorrágicos de isquémicos.
• Punción lumbar solo si TAC normal y alta sospecha diagnóstica de HSA.
• Valorar sondaje vesical y nasogástrico, sobretodo en paciente con alteración del nivel de conciencia o alteraciones de la deglución.

NEUROPSICOLOGÍA DEL TRASTORNO
El ACV afecta significativamente la funcionalidad del Sistema Nervioso Central, dejando secuelas de grados moderados a severos en la conducta funcional autónoma de las personas que se ven enfrentadas a estos eventos.
El deterioro neuropsicológico surge a partir de la lesión de una u otra estructura cerebral que se puede manifestar en los síntomas de debilitación o irritación del sector cerebral dado. El estado patológico de diferentes sectores cerebrales se expresa sobre todo en el cambio de las regularidades fisiológicas del trabajo de esta estructura: cambios de los procesos nerviosos, en forma de debilitación de su fuerza, de alteraciones de su flexibilidad o estabilidad, de alteraciones de las formas complejas de la inhibición interna, de debilitación de la actividad de las huellas y de alteraciones de las formas analíticas y sintéticas de la actividad.


Estas alteraciones de la neurodinámica que surgen en los casos de lesión y alteraciones de factores determinados, constituyen la causa inmediata de la desintegración de las funciones psicológicas superiores (Xomskaya, 2002).
La evaluación del estado neuropsicológico de un paciente post ACV, es importante para determinar las capacidades y limitaciones con que cuenta el paciente y de esta forma asegurar un mejor proceso de rehabilitación (Ministerio de Salud, Gobierno de Chile, 2006).
Cuando existe un daño cerebral, la alteración de las funciones nerviosas superiores cubre un espectro muy amplio donde el paciente puede verse afectado en cuatro grandes funciones: cognitivas o neuropsicológicas, de la comunicación y expresión, físicas y actividades de la vida diaria (Castillo de Ruben, 2002)

Es importante considerar que el factor neuropsicológico es una variable que afecta en diverso porcentaje el funcionamiento autónomo del paciente ACV, esto se explica ya que aspectos como el diario vivir y actividades domésticas, son parte de un proceso de planificación y autocontrol, dos ingredientes de las funciones ejecutivas incluidos en los factores neuropsicológicos (Mercier, Audet, Hebert, Rochette & Dubois, 2001).
Stapleton, Ashburn & Snack (2001), sugirieron la relación entre déficit de atención en pacientes post-ACV y posibilidades de caídas, relacionando el control cognitivo en función de la marcha. Estos resultados enfatizan la importancia de identificar tempranamente el deterioro de las funciones cognitivas para optimizar la rehabilitación y el plan de intervención multidisciplinario (Stephens et al. 2001).


En relación específicamente a características neuropsicológicas de un paciente con ACV, se sabe que la atención y déficit ejecutivo son frecuentes en pacientes cerebrovasculares, pero los déficit de memoria, orientación y lenguaje son indicativos asociados al debilitamiento cognitivo sin demencia vascular y con demencia (Tatemechi, Desmond, Stern, Paik, sano & Bagiella, 1994).
En ese mismo estudio, Tatemechi et al. encontraron alteraciones cognitivas en el 35.2% de los pacientes con infarto isquémico, siendo las funciones más alteradas la memoria, orientación, lenguaje y atención. Los pacientes con más alteraciones cognitivas presentaban mayor deterioro funcional y un alto nivel de dependencia hacia sus familiares. Otro estudio arrojo que a los 3 meses, 1, 2 y 3 años post-ACV, la prevalencia de déficit cognitivo es de un 39%, 35%, 30% y 32% respectivamente (Madureira, Guerreiro & Ferro, 2001).


Por otro lado los tipos de ACV muestran una marcada tendencia hacia el ACV isquémico. En la neuropsicología este es un aspecto importante ya que el daño producido por un ACV isquémico es en general menor que un ACV hemorrágico, desde este punto de vista este tipo de afección permitiría plantear un mejor pronóstico de rehabilitación dependiendo de la extensión y seriedad del daño.

Los patrones de comportamiento del ACV, hacen ver que son muchos los factores intervinientes presentes en los casos que se desarrollan en los diversos grados de severidad de deterioro neuropsicológico.
Un terreno en el que la Neuropsicología puede contribuir al esfuerzo del grupo de rehabilitación, es el de la predicción de la recuperación del paciente después del ACV (Sacasas, s/f), considerando que la rehabilitación no se limita solamente a tratar de recuperar la función perdida, sino a estimular todas aquellas funciones que están relacionadas directa o indirectamente con la misma.
SINDROMES PSIQUIATRICOS MÁS FRECUENTES: http://www.medicinageneral.org/revista_66/pdf/419_425.pdf


REHABILITACIÓN NEUROPSICOLOGICA DEL TRASTORNO


REH._ACV.jpg




La rehabilitación es una parte muy importante de la recuperación para muchos sobrevivientes a un accidente cerebrovascular. Los efectos del acci­dente cerebrovascular pueden implicar un cambio, un nuevo aprendizaje o una redefinición del modo en que vive.

La rehabilitación del accidente cerebrovas­cular está pensada para ayudar a recu­perar una vida independiente.
La rehabilitación no revierte los efec­tos del accidente cerebrovascular. Sus objetivos son aumentar la fortaleza, capacidad y confianza para que pueda continuar con sus actividades cotidianas a pesar de los efectos del accidente cere­brovascular.
Los servicios de rehabilit­ación pueden incluir:
• Fisioterapia para recuperar el movi­miento, el equilibrio y la coordi­nación
• Terapia ocupacional para volver a aprender habilidades básicas, como bañarse y vestirse
• Terapia del habla para volver a aprender hablar
El objetivo de la terapia física es lograr que el paciente que sufre un accidente cerebrovascular vuelva a aprender actividades motoras simples.
El objetivo de la terapia ocupacional es ayudar al paciente a ser independiente o alcanzar el nivel más alto posible de independencia. La terapia del habla ayuda al paciente a volver a aprender el lenguaje y la dicción o aprender otras formas de comunicación. También es beneficioso que los miembros de la familia del paciente reciban ayuda psicológica.

http://www.revistatog.com/num3/num2.htm


BIBLIOGRAFÍA

American Heart Association. Heart Disease and Stroke Statistics — 2004 Update. Dallas, TX: AHA, 2003. Disponible en http://www.americanheart.org/presenter.jhtml?identifier=1200026*. Consultado el 18 de Octubre de 2010.

Bargiela, C. A.; Bargiela M. del Mar,: Accidente Cerebro Vascular. Revista de la Sociedad de Medicina Interna de Buenos Aires, www.drwebsa.com.ar/smiba/med_interna/vol_02/02_index.htm

Barrinagarrementeria. F., Cantu, C. Enfermedad Vascular Cerebral. Editorial McGraw - Hill Interamericana, Pág. 71 a 80. 1998. México.

Birkett P. Psiquiatría clínica y accidente vascular cerebral. Barcelona: Masson,1998.

Cabrera Solé R., Peñalver Pardines C. Lucas FJ; Villanueva P. Galán MA. Urgencias en Medicina, Diagnostico y Tratamiento. Ed. Aula Médica. 1999;169-174.

Castillo de Ruben A. (2002). Rehabilitación Neuropsicológica en el siglo XXI. Revista Mexicana Neurociencia. 3(4): 223-230.

Castillo Sánchez. J, Alvarez Sabin. J, et al. Manual de Enfermedades vasculares cerebrales. Editorial J.R. Prous. 1995 España.

Centro Nacional de Estadísticas de Salud. Health, United States, 2003 Chartbook on the Health of Americans. Hyattsville, MD: Department of Health and Human Services, 2003. Available at http://www.cdc.gov/nchs/hus.htm. Sitio consultado el 18 de Octubre de 2010.

Desvigne-Nickens P., Accidente cerebrovascular [documento en línea de acceso público]. Disponible en http://www.womenshealth.gov/faq/stroke.cfm. [Consultado el 30 de Septiembre de 2010].

Domingo, Ana María. Tratamiento de terapia ocupacional en el accidente cerebrovascular. Revista Gallega de Terapia Ocupacional TOG. www.revistatog.com. Número 3. Febrero 2006.

Libros virtuales intramed. Accidente Cerebro-Vascular[documento en línea de acceso público]. Disponible en www.intramed.net [Consultado el 30 de Septiembre de 2010].

Madureira S, Guerreiro M. & Ferro J. (2001). Dementia and cognitive impairment three months after stroke. European Journal of Neurology. 8(6): 621–627.

Méndez. J., Leiguarda. R.. Enfermedades cerebrovasculares isquémicas y hemorrágicas. Editorial Mediterraneo. 1994 . Chile.


Mercier L, Audet T, Hebert R, Rochette A. & Dubois M. (2001). Impact of Motor, Cognitive, and Perceptual Disorders on Ability to Perform Activities of Daily Living After Stroke.
J. of American Heart Association Stroke.

Ministerio de Salud, Gobierno de Chile. (2006). Guía clínica ACV isquémico de adulto [documento en línea de acceso público, versión 6.2, 2006]. Disponible en http://www.minsal.cl[Consultado el 20 de octubre de 2010].

Pérez Iglesias S, Maurenza González G, Nafeh Abi-Resk L, Romero González VM. “Enfermedad cerebrovascular. Factores de riesgo en un área de salud”. Rev. Cubana Med. Gen. Integ. 1998.

Raimondi E. Enfermedades cerebrovasculares [documento en línea de acceso público]. Disponible en http://www.clinicaunr.org/Downloads/Enfermedades%20Cerebrovasculares_Dra_Raimondi.pdf [Consultado el 30 de septiembre de 2010].

Ricart Colome. C., et al. Factores de riesgo de los accidentes cerebrovasculares. Medicine Nº 91, Pág. 4911 a 4917. Editorial Doyma. 2003. España.


Rivero E. Factores de riesgo en accidentes cerebrovasculares. Rev Chil Neuropsiquiatr 1984;32(1):83-8.

Rodríguez F., Urzúa A. Funciones superiores en pacientes con accidente cerebro vascular.
Rev. chil. neuropsicol. 2009; 4 (1): 20-27.

Ruiz G., Gonzalez R., Abordaje del accidente cerebrovascular [documento en línea de acceso público]. Disponible en http://www.msps.es/biblioPublic/publicaciones/docs/200204_1.pdf [Consultado el 18 de Octubre de 2010].


Sacasas E. (s/f). Estudio Neuropsicológico del Paciente con Enfermedad Cerebrovascular [documento en línea de acceso público del Instituto Superior de Ciencias Médicas. Camagüey-Cuba]. Disponible en http://www.cubasolidarity.net/infomed/www.cmw.sld.cu/default.htm. [Consultado el 20 de Octubre de 2010].

Selnes OA, McKhann GM. Cognitive changes after coronary artery bypass surgery. Curr Opin Psychiatry 2002; 15: 285-290.

Stapleton T, Ashburn A. & Snack E. (2001). A pilot study of attention deficits, balance control and falls in the subacute stage following stroke.
Clinical Rehabilitation. 15: 437–444.

Stephens S, Kenny R, Rowan E, Kalaria R, Bradbury M, Pearce R, Wesnes K & Ballard C. (2005). Association between mild vascular cognitive impairment and impaired activities of daily living in older stroke survivors without dementia.
JournalAmerican Geriatr Soc. 53: 103–107.
Tatemechi T, Desmond D, Stern Y, Paik M, Sano M & Bagiella E. (1994) Cognitive impairment after stroke: frequency, patterns, and relationship to functional abilities.
J Neurol NeurosurgPsychia. 57(2): 202-7.

Thompson DW, Furlan AJ. Epidemiología clínica del accidente vascular cerebral. In Riggs JE, ed. Clínicas neurológicas de Norteamérica. México DF: McGraw-Hill Interamericana; 1996. p. 337-43.

Tomás Abadal L, Puig T, Balaguer Vintró I. Accidente vascular cerebral: incidencia, mortalidad y factores de riesgo en 28 años de seguimiento. Estudio Manresa. Rev EspCardiol 2000; 53: 15-20.

World Health Organization - WHO. (2007) The Atlas of Heart Disease and Stroke [documento en línea de acceso público]. Disponible en http://www.who.int/cardiovascular_ diseases/ resources/atlas/en/ [Consultado el 23 de octubre de 2010].

Xomskaya E. (2002). El problema de los factores en la neuropsicología.
Revista Española de Neuropsicología. 4: 2-3.